“No me cansaré de pedir perdón a mi hijo”, dice Roxana Ramírez, acusada de matarlo

Roxana Ramírez Ibarra fue linchada social y mediáticamente antes de poder defenderse. Deprimida y con las secuelas de la violencia familiar que ha sufrido, olvidó a su hijo Vicente de tres años dentro de una camioneta. Y tras pasar encerrado 12 horas, el más pequeño de sus tres hijos murió.

“No me voy a cansar de pedirle perdón a mi hijo por lo que sucedió y de decirle que lo que más amaba y amo en esta vida es a él, a Vicente, así como a mis hijos que están con vida. Yo jamás tendría el corazón para hacerle daño a alguno de mis hijos de manera consciente”, declaró en su más reciente audiencia judicial celebrada en Mexicali, Baja California, donde fue imputada por el delito de homicidio por comisión por omisión con dolo eventual en la causa penal 3956/2026.

Su abogado, Alejandro Emiliano Reyna Curiel, busca su libertad con la reclasificación del delito a culposo, con el argumento del llamado “síndrome del bebé olvidado”, afectación neurosicológica que puede sufrir cualquiera de los padres, incluso siendo responsables y cariñosos, al olvidar accidentalmente a un bebé dentro de un automóvil o cualquier otro lugar, debido a una falla de la memoria prospectiva y de los hábitos automáticos del cerebro humano.

“Con las pruebas hemos demostrado que se trata de una conducta culposa. Ella no previó lo que sucedió y eso género falta a su deber de cuidado, pero en ningún momento tenía la intención de que su hijo perdiera la vida. Con este delito culposo, la ley le podría permitir llevar el proceso en libertad para que ella pueda tener su duelo, terapias y cursos necesarios para prevenir y erradicar el síndrome del bebé olvidado”, aseguró Reyna Curiel en entrevista con La Jornada, luego de dar acceso a documentos del expediente judicial.

Sin embargo, el auto de vinculación a proceso del pasado 10 de mayo dictado contra Roxana por el juez de oralidad penal, Rogelio Robledo Martínez, no tomó en cuenta la conducta culposa e inconsciente de la madre del menor, cuyo olvido del bebé no fue intencional, sino accidental, según argumenta la defensa en el recurso de apelación.

“Con todo el dolor que me produce dirigirme a este tribunal en las circunstancias que me rodean, y asumiendo la responsabilidad moral que siento cada instante desde que encontré a mi hijo Vicente sin vida en el interior de mi camioneta, vengo a demostrar ante ustedes, que la calificación jurídica que el juez determinó en mi contra no corresponde a una forma de comisión de dolo eventual, sino culposa”, declaró Roxana.

Linchamiento social

Luego de la trágica muerte de su hijo, Roxana sufrió una campaña de difamación mediática y el acoso de la llamada “machoesfera”, red de grupos de hombres contra mujeres, que inmediatamente la linchó en con miles de mensajes en Internet.

A esta andanada de exposición pública negativa, se sumó la fiscal general de Baja California, María Elena Andrade Ramírez, que declaró que Roxana podría alcanzar una pena hasta de 50 años de prisión, sin tomar en cuenta ningún atenuante como el síndrome del bebé olvidado: “Vamos con todo el peso de la ley y con todo el poder del Estado”, dijo.

El esposo de Roxana, Juan Carlos Meza Beltrán, de quien está separada y en proceso de divorcio, con dos carpetas judiciales por violencia familiar, convocó a varias marchas exigiendo castigo ejemplar contra ella por la muerte de su hijo, destacando aspectos negativos de su mujer y declarando que ella le escribió diciendo “tu hijo va a sufrir las consecuencias”, pero sin detallar el contexto ni la fecha. A pesar de ello, el juez lo utilizó como evidencia para acusarla de “dolo eventual homicida”.

Por eso, la abogada Fernanda Olguín Martínez, vocera del colectivo Desertik’s, alertó sobre los elementos de linchamiento social y mediático que sufrió la madre del menor: “Fue un trágico olvido de la madre. ¿Por qué mediáticamente la quemaron en leña verde de manera inmediata?”

Añade: “Lo primero que vivimos en Baja California fue una campaña masiva en su contra. Hubo medios de comunicación que le pusieron el mote de “la hiena de Mexicali”. Fue una operación de linchamiento cuando no sabemos el ciclo de violencia que ella estaba viviendo”.

Luego de la tragedia, la mayoría de los medios de comunicación destacaron que Roxana estaba “borracha” y que por eso olvidó a su hijo; otros expusieron que la noche del suceso usó las redes sociales hasta después de la cinco de la mañana, mientras el bebé fue olvidado en el coche.

Falsa hipótesis

El abogado Reyna Curiel desmintió que Roxana estuviera en estado de ebriedad esa noche. La ciencia lo confirmó, porque el Ministerio Público, al ser interrogado en la audiencia, aclaró que Roxana consumió únicamente dos copas de vino con su familia: “No existe registro médico ni pericial que acredite intoxicación alcohólica. La fiscalía nunca imputó conducción en estado de ebriedad como parte del hecho”.

Además, el examen toxicológico de sangre salió negativo, lo cual demuestra, según el abogado, que condujo su camioneta de forma segura hasta la casa y que no existe alteración deliberada en la consciencia o conducta omisa intencional de Roxana al olvidar al niño en su camioneta: “Este resultado pericial, practicado por personal especializado, es objetivamente incompatible con la hipótesis de que actuó con indiferencia deliberada hacia la vida de su hijo”.

Otro elemento que demuestra el síndrome del bebé olvidado es que al despertar, Roxana fue al cuarto de su hijo a buscarlo y no a la camioneta, por lo cual no se configura el delito de “dolo eventual”. Según consta en el expediente, a las 12:30 del 2 de mayo Roxana, al ver que no estaba el bebé en su cuna, salió y lo encontró sin signos vitales en la camioneta.

“La lógica es irrefutable: una madre que sabe conscientemente que dejó a su hijo de tres años encerrado en una camioneta bajo el calor de Mexicali no va a buscarlo a su cuna”, dice.

En su declaración, Roxana dice: “Esa búsqueda en la cuna es la evidencia más directa y más honesta de que no supe. No lo preví, no lo acepté, no lo quise. Lo que ocurrió esa noche fue la peor tragedia de mi vida, producto de una omisión que no fue consciente ni voluntaria, sino el resultado de una falla en mi capacidad de atención que ninguna madre, ningún ser humano puede recuperar una vez que ocurre”.

“No lo recordé”

Por último, la fiscalía y el juez interpretaron que las publicaciones en redes sociales que hizo Roxana durante la madrugada eran prueba de que priorizó el celular sobre el niño, pero esa teoría puede ser invertida: “Una persona que sabe conscientemente que dejó a su hijo de tres años encerrado en un vehí-culo caliente no publica trivialidades en redes sociales. Esa normalidad conductual es exactamente lo contrario a la indiferencia deliberada que requiere el dolo eventual. La actividad en redes es la prueba más contundente de que Roxana no tenía presente lo que estaba ocurriendo”.

En su declaración, Roxana dijo que no sabía que su hijo permanecía en el interior de la camioneta: “No lo supe, no lo recordé. Mi mente, en ese momento no registró ese dato, pensé que lo había bañado y que ya estaba en su cuna. Fue un descuido, un lapso que no entiendo cómo pasó, cómo fue que se me olvidó mi hijo… Siempre le pediré perdón. De ninguna manera, a sabiendas o deliberadamente, dejé a mi pequeño en el interior del vehículo y decidí no bajarlo”.

Para sustentar la tesis del síndrome del bebé olvidado, la defensa de Roxana presentó suficientes peritajes sicológicos que demuestran que vivía en un contexto de violencia familiar y por ello sufría ansiedad, problemas económicos y estaba sometida a tratamientos médicos.

Afectación común

Entre los argumentos para la defensa de Roxana se encuentran el del doctor David Diamond, investigador de la Universidad del Sur de Florida, y el de Rafael Cid Bravo Cortés, médico adscrito al Hospital Materno Infantil de Mexicali, quien señaló que el síndrome del bebé olvidado es común en la ciudad, ya que ha documentado casos de otros fallecimientos infantiles en vehículos. Pero el juez Robledo Martínez los desechó diciendo que era sólo una opinión y asumió la función de perito en neurociencia cognitiva que no le corresponde.

Natalia González Villarreal, experta en atención a víctimas, dice que Roxana sufrió el llamado trauma complejo por el abuso sicopático y narcisista de su esposo: “Lo que ella vivió es similar a lo que sufren los veteranos de guerra o las víctimas de un atentado terrorista por el estrés crónico que padecen: la judicialización, el desgaste emocional, las fallas de memoria prospectiva, la fatiga acumulada y la carga cognitiva unida a la memoria que registra un colapso como en este caso”.

El abogado Reyna Curiel asegura que contrario a lo declarado, la custodia de Vicente nunca estuvo en disputa porque el padre la otorgó a Roxana de forma voluntaria porque ha sido considerada por amigos, familiares y vecinos como excelente y cariñosa madre.

“A Roxana se le presentó como culpable sin ser juzgada y estamos evidenciando toda la violencia institucional que ha sufrido. También en la audiencia, el juez verbalizó estereotipos de género que vulneraron su derecho a un juicio justo. Esperemos que el Tribunal Superior de Justicia de Baja California enmiende este error y se reclasifique el delito a un homicidio por culpa. No minimizamos el dolor que tiene la familia por la pérdida tan trágica de esta vida humana.”

En este momento, Roxana se encuentra en depresión severa con dificultades para ingerir alimento: “Su tragedia no se termina con la vinculación a proceso. Ella vive el duelo y estará toda la vida con esta pérdida tan dolorosa de su hijo. Requiere atención sicológica para prevenir que pueda atentar contra su persona”.