‘No merecía morir’: hijo de Lorenzo Salgado, migrante baleado por ICE en Texas, exige investigación

Roberto Salgado relató en una conferencia de prensa en Houston que su padre iba camino al trabajo cuando fue rodeado por patrullas de ICE. LULAC acusa a la agencia de ocultar videos del operativo.

Roberto Salgado, uno de los tres hijos de Lorenzo Salgado Araujo, el migrante mexicano que murió el martes 7 de julio a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Houston, exigió este miércoles una investigación completa y transparente del caso, durante una conferencia de prensa realizada junto a activistas y legisladores locales.

“No merecía morir ese día; merecía vivir una vida tranquila como esposo, como padre y como trabajador”, declaró Roberto Salgado.

El relato de la familia

Según el relato del hijo de la víctima, su padre, quien trabajaba en el sector de la construcción, iba camino al trabajo junto con otros tres compañeros —entre ellos su propio tío— cuando el vehículo fue “rodeado” por tres patrullas no identificadas como pertenecientes a la agencia federal. “Tenía temor por su vida, cuando solo quería llegar al trabajo”, señaló Roberto Salgado, quien añadió que no ha tenido noticias de los acompañantes de su padre desde entonces.

La familia no fue notificada directamente por las autoridades: se enteró de que Lorenzo estaba hospitalizado a través de organizaciones civiles y políticos locales que se pusieron en contacto con ellos, y posteriormente se enteró de su muerte por información publicada en medios de comunicación. “Estoy devastado. Quiero que el mundo conozca a mi padre, no como un migrante que fue baleado y asesinado, sino como un hombre de familia que me enseñó la importancia del trabajo duro y los valores familiares”, expresó.

De acuerdo con la familia, Lorenzo Salgado Araujo llevaba casi 35 años viviendo en Estados Unidos y se encontraba en trámite para regularizar su situación migratoria; según su hijo, “estaba cerca de conseguirlo”.

Las acusaciones de opacidad

El director nacional de la organización LULAC, Román Palomares, acusó a ICE de actuar con opacidad y de ocultar los videos del incidente: “En ausencia de más evidencia, no tenemos otra opción que concluir que un hombre fue asesinado ilegalmente en las calles de Houston. El uso de la fuerza letal contra un ser humano es inaceptable”, declaró. La organización ofrece una recompensa de 5,000 dólares a quien aporte evidencia audiovisual que ayude a esclarecer lo ocurrido.

La congresista demócrata Sylvia García, quien también funge como portavoz de LULAC en el caso, señaló como irregularidad que ICE haya publicado la identidad del fallecido en su comunicado de prensa antes de notificar en privado a la familia. Domingo García, expresidente de LULAC y legislador estatal de Texas, fue más allá al pedir a los testigos del hecho que se presenten: “No esperamos que el Departamento de Justicia ni el FBI nos digan la verdad. Esperamos que encubran los hechos”, afirmó.

La postura oficial y el contexto

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene su versión original: que Salgado Araujo intentó embestir un vehículo oficial con su automóvil, desobedeció órdenes verbales y utilizó su vehículo “como un arma” para intentar atropellar a un agente, quien disparó en defensa propia. El DHS indicó que la agencia está investigando el tiroteo. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que “no podemos permitir el maltrato a nuestros hermanos” y adelantó que su gobierno alista acciones jurídicas en torno al caso.

De acuerdo con este nuevo corte informativo, al menos seis personas han muerto por disparos de agentes de inmigración en Estados Unidos desde enero de 2025, entre ellas dos ciudadanas estadounidenses, Alex Pretti y Renée Goodman, durante un megaoperativo en Minnesota en enero. Esta cifra corresponde específicamente a muertes por disparos en operativos, y es distinta al conteo de 16 mexicanos fallecidos bajo custodia de ICE que Tipómetro reportó en la nota original de este caso; se trata de métricas diferentes que no deben confundirse.