Redacción.- Mientras México se prepara para prohibir explícitamente que candidatos a la Presidencia, gubernaturas y jefaturas de Gobierno tengan doble nacionalidad, en Estados Unidos no existe una prohibición equivalente en la Constitución. La diferencia entre ambos marcos legales abre una pregunta poco explorada: ¿podría un ciudadano estadounidense con otra nacionalidad llegar a la Casa Blanca?
Lo que exige la Constitución de EE.UU.
El Artículo II, Sección 1, Cláusula 5 de la Constitución estadounidense establece tres requisitos para ser presidente: ser «natural born citizen» (ciudadano de nacimiento), tener al menos 35 años de edad, y haber residido en el país un mínimo de 14 años. La condición de «natural born citizen» se cumple tanto por haber nacido en territorio estadounidense como por haber nacido en el extranjero de al menos un padre o madre con ciudadanía estadounidense al momento del nacimiento.
El vacío legal sobre la doble nacionalidad
A diferencia de la reforma mexicana, el texto constitucional estadounidense no menciona en ningún punto la doble nacionalidad como un impedimento para ejercer la Presidencia. Especialistas en derecho constitucional coinciden en que, en principio, un ciudadano nacido en Estados Unidos —o nacido en el extranjero de padres estadounidenses— que además posea la nacionalidad de otro país por derecho de sangre (ius sanguinis) o por las leyes de ese otro país, técnicamente cumpliría con el requisito de «natural born citizen» y podría ser elegible.
El asunto nunca ha llegado a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos de forma definitiva, por lo que no existe jurisprudencia que resuelva con precisión cómo se aplicaría este escenario en un caso real. El debate más cercano se dio en 2016, cuando se cuestionó la elegibilidad del entonces precandidato republicano Ted Cruz, nacido en Calgary, Canadá, de madre estadounidense —lo que en automático le otorgó también la nacionalidad canadiense hasta que renunció a ella en 2014—. La discusión se centró en si calificaba como «natural born citizen» por haber nacido fuera de territorio estadounidense, más que en el hecho de haber tenido doble nacionalidad, pero evidenció lo poco definido que está el tema en la práctica.
La diferencia con la reforma mexicana
El contraste con México es notorio. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que el Senado de la República aprobará una reforma constitucional que impedirá de manera expresa que las y los candidatos a la Presidencia, a gubernaturas y a jefaturas de Gobierno mantengan otra nacionalidad además de la mexicana. Es decir, mientras México avanza hacia una prohibición explícita y sin ambigüedad, en Estados Unidos el tema permanece, hasta ahora, en un terreno de interpretación constitucional no resuelto.
En resumen
• Estados Unidos no prohíbe explícitamente la doble nacionalidad para ser presidente.
• El único requisito de ciudadanía es ser «natural born citizen», sin mención a otras nacionalidades que la persona pudiera tener.
• No hay un caso ni una resolución judicial que haya probado este escenario hasta sus últimas consecuencias.
• México, en cambio, está por blindar constitucionalmente esta prohibición de forma explícita para sus principales cargos de elección popular.