Brockton, Massachusetts.- Un juez de Massachusetts declaró nulo el juicio contra Lindsay Clancy, la madre de Duxbury acusada de asesinar a sus tres hijos pequeños en enero de 2023, después de que el jurado pasara varios días sin poder llegar a un veredicto unánime. La decisión no absuelve ni condena a Clancy: la regresa al punto de partida legal y deja en manos de la fiscalía del condado de Plymouth decidir si habrá un segundo juicio.
El juez William Sullivan hizo el anuncio el 4 de septiembre, al cierre de un proceso de casi seis semanas, y agradeció al jurado —un panel de nueve mujeres y tres hombres— por cumplir con su deber cívico pese a la dificultad y duración del caso.
Un jurado dividido tras siete días de deliberación
El jurado deliberó entre seis y siete días y envió al menos tres notas al juez indicando que no lograba ponerse de acuerdo. “Es con el corazón pesado que informamos que no podemos llegar a una decisión unánime”, señaló una de esas notas, según reportó NPR. Antes de aceptar el estancamiento, Sullivan había dado al jurado una instrucción conocida en el derecho de Massachusetts como Tuey-Rodriguez, un exhorto estándar para que un jurado empantanado intente, una vez más, alcanzar consenso antes de declarar el juicio nulo.
De acuerdo con NPR, la votación se habría dividido once a uno a favor de la absolución, con un solo integrante del jurado negándose a sumarse a la mayoría. Infobae, citando a la defensa, reportó que ese jurado disidente presuntamente se rehusó a aplicar el estándar de duda razonable; esta redacción no encontró una confirmación judicial independiente de ese señalamiento específico.
La apelación de última hora
Antes de que Sullivan formalizara la anulación, el abogado defensor Kevin Reddington presentó una apelación de emergencia ante la Corte Judicial Suprema de Massachusetts, buscando resolver la situación del jurado disidente sin tener que anular todo el proceso. El juez concedió una hora para presentar el recurso, pero la máxima corte del estado no intervino y la apelación no prosperó, lo que despejó el camino para el mistrial.
¿Qué es un mistrial y qué sigue ahora?
Un mistrial no es una absolución ni una condena: es la suspensión del proceso sin que se emita un veredicto, y en Massachusetts —como en la mayoría de los estados de EE.UU.— ocurre cuando un jurado no logra la unanimidad que exige la ley para declarar culpable o inocente a una persona. La garantía constitucional contra la doble incriminación no aplica en estos casos, porque nunca hubo un veredicto final: el proceso regresa a su etapa previa al juicio.
Eso deja tres caminos sobre la mesa para la fiscalía del condado de Plymouth: solicitar un nuevo juicio con un jurado distinto, negociar con la defensa una declaración de culpabilidad que evite otro proceso incierto, o —la opción menos probable dado que se trata de tres homicidios— retirar los cargos. El fiscal de distrito, Tim Cruz, no ha anunciado cuál de esas rutas seguirá.
“Todo vuelve a las víctimas menores en este caso… se trataba de obtener justicia para esos tres bebés”
— Tim Cruz, fiscal de distrito del condado de Plymouth
El propio abogado defensor Kevin Reddington instó públicamente a la fiscalía a reconsiderar si vale la pena celebrar un segundo juicio, argumentando que, con un resultado de once contra uno a favor de la absolución, sería difícil para la fiscalía obtener un desenlace distinto ante un nuevo jurado. En sentido contrario, la profesora de derecho Heather Cucolo dijo a NPR que, en su opinión, es muy probable que la fiscalía sí busque un nuevo juicio dada la gravedad del caso.
Mientras la fiscalía decide, Clancy permanece detenida bajo los mismos cargos en el hospital psiquiátrico estatal donde ha estado internada desde 2023, cuando quedó parapléjica tras un intento de suicidio inmediatamente después de los hechos.
El caso: lo ocurrido el 24 de enero de 2023
Clancy, entonces de 32 años y con licencia como comadrona, está acusada de haber estrangulado a sus tres hijos —Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de apenas 8 meses— en la vivienda familiar en Duxbury, un suburbio costero al sureste de Boston. Enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado.
La defensa sostuvo durante el juicio que Clancy atravesaba una psicosis posparto severa y no diagnosticada, al punto de no poder distinguir entre el bien y el mal en el momento de los hechos; un psicólogo forense declaró que la acusada escuchaba voces que le ordenaban matar a sus hijos. La fiscalía, en cambio, presentó el caso como una decisión deliberada y calculada, no como resultado de una crisis psiquiátrica incontrolable.