La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este 23 de septiembre, en su conferencia matutina en Palacio Nacional, a los señalamientos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo un día antes ante la Asamblea General de la ONU sobre la violencia de los cárteles en México. Lo hizo con un recurso retórico que generó amplia cobertura mediática: negó decir algo mientras lo decía.
Lo que dijo Trump en la ONU
El 22 de septiembre, durante la 81 Asamblea General de Naciones Unidas, Trump calificó a México como “el epicentro de la violencia de los cárteles” y comparó a estas organizaciones con “el ISIS del hemisferio occidental”. Señaló que Estados Unidos comparte una frontera de 3,200 kilómetros con territorio que, dijo, está controlado por cárteles, y exigió que el gobierno mexicano recupere el control de esas zonas. Pese al tono confrontativo, también reconoció una “muy buena relación” con el gobierno de Sheinbaum y avances coordinados contra el crimen organizado.
El señalamiento no fue el primero en semanas recientes: el 15 de septiembre, Trump había enviado al Congreso estadounidense una “Determinación Presidencial” que designa a México como país de tránsito mayor de drogas, exigiendo “acciones adicionales contra las organizaciones narcoterroristas” y la detención de funcionarios señalados de complicidad con el crimen organizado.
La respuesta de Sheinbaum
En su conferencia matutina, la mandataria mantuvo un tono mesurado: subrayó que ambos gobiernos sostienen una buena relación y trabajan de forma coordinada. Enseguida pronunció la frase que se volvió viral:
“Yo podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene nivel tan alto de consumo de drogas ilícitas. O podría decir: es muy difícil vivir junto a un país que tiene tanta producción de armas. Pero no lo voy a decir.”
La frase no es un exabrupto aislado: se suma a declaraciones previas de Sheinbaum, del 17 de septiembre, en las que cuestionó “¿dónde está el esfuerzo para detener a los cárteles de la droga y a los distribuidores en Estados Unidos?” y “¿qué está pasando con el lavado de dinero en Estados Unidos?”, además de señalar el flujo de armas ilícitas desde territorio estadounidense hacia México como explicación del poder de fuego de los cárteles.
El recurso retórico: decir sin decir
La construcción que usó Sheinbaum tiene nombre en la retórica clásica: se llama paralipsis (o apofasis, también conocida como praeteritio), y consiste en mencionar explícitamente algo mientras se afirma que no se va a mencionar. Es el mismo recurso de frases como “no voy a hablar de los escándalos de mi oponente”: permite lanzar el señalamiento y, al mismo tiempo, evitar la responsabilidad retórica de haberlo dicho directamente.
En este caso, el recurso le permite a la mandataria dos cosas a la vez: no escalar un conflicto diplomático abierto con Washington —de quien México depende comercialmente— mientras deja un mensaje completo para consumo doméstico, revirtiendo la carga del discurso de Trump hacia el consumo de drogas y la producción de armas en Estados Unidos, dos ejes que el gobierno mexicano ha usado de forma reiterada en esta disputa.
Claves del caso
22 sep: Trump, en la ONU, llama a México “epicentro de la violencia de los cárteles” y los compara con el ISIS
23 sep: Sheinbaum responde en la mañanera con la frase “podría decir… pero no lo voy a decir”
Antecedente (15 sep): Determinación Presidencial de Trump designa a México país de tránsito mayor de drogas
Ejes de la respuesta mexicana: consumo de drogas en EU, tráfico de armas hacia México, lavado de dinero en EU
Ambos gobiernos reconocen “buena relación” pese al cruce de declaraciones