Trump amenaza con ‘tomar el control’ de Cuba ‘casi de inmediato’ tras concluir sus acciones en Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó la noche del viernes 1 de mayo que su gobierno tomará el control de Cuba «casi de inmediato» una vez que concluya sus operaciones en Irán. Las declaraciones se produjeron durante la misma cena privada del Forum Club of the Palm Beaches, en West Palm Beach, Florida, donde también habló sobre México y la presidenta Claudia Sheinbaum.

El detonante fue la presencia entre los asistentes de un invitado de origen cubano. Trump lo señaló y declaró: «Él es de un lugar llamado Cuba, que tomaremos casi de inmediato», provocando risas entre el público. Luego amplió la idea con una lógica de prioridades en su política exterior: «Acabaremos con Irán primero, porque me gusta terminar el trabajo».

«Haremos que el portaaviones Abraham Lincoln, tal vez el más grande del mundo, se detenga a 100 metros de la costa cubana, y dirán: ‘Gracias, muchas gracias, nos rendimos’.» — Donald Trump

El USS Abraham Lincoln como herramienta de presión

Trump detalló el escenario hipotético con cierto tono teatral: una vez concluidas las operaciones en Medio Oriente, enviaría el portaaviones USS Abraham Lincoln al Caribe para que se posicionara a escasos metros de la costa cubana. En su descripción, la sola presencia del buque de guerra bastaría para que el régimen de La Habana se rindiera. Los analistas señalan que, más allá del tono irónico, el mensaje tiene un contenido político concreto: Cuba está en la lista de objetivos de la administración Trump, y la presión militar es una opción que el mandatario se niega a descartar.

Sanciones endurecidas ese mismo día

Las palabras de Trump no fueron solo retórica. El mismo viernes 1 de mayo, su administración firmó una nueva orden ejecutiva que intensifica las sanciones económicas contra Cuba, apuntando directamente a los sectores estratégicos de la isla: energía, defensa, minería y servicios financieros. La medida establece el bloqueo total de activos en territorio estadounidense para cualquier persona o empresa —extranjera o estadounidense— que opere en esos sectores o mantenga vínculos comerciales con el gobierno cubano. Además, se penalizó a los bancos extranjeros que operan con La Habana y se endurecieron las normas migratorias relacionadas con ciudadanos cubanos.

Desde la Casa Blanca se reiteró la justificación oficial: Cuba representa una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de Estados Unidos, por sus presuntos vínculos con adversarios estratégicos y su papel en la desestabilización regional.

El argumento de seguridad: inteligencia extranjera a 90 millas

Días antes, el secretario de Estado Marco Rubio había acusado a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de adversarios de Washington —en referencia a Irán, Rusia y China— a apenas 90 millas del territorio estadounidense. Rubio advirtió que la administración Trump no tolerará esa situación. El Senado, por su parte, rechazó el martes una propuesta demócrata que buscaba limitar las operaciones militares que el presidente pudiera ordenar sobre Cuba, dejando al Ejecutivo con las manos libres para actuar unilateralmente si así lo decidiera.

La respuesta de Cuba: ‘El miedo no come aquí’

En La Habana, el Día del Trabajo del 1 de mayo se convirtió en una demostración de posicionamiento político. La celebración se realizó frente a la embajada estadounidense, en la explanada conocida como la Tribuna Antimperialista, bajo la consigna «La patria se defiende». El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezó el acto junto al exmandatario Raúl Castro y respondió directamente a las amenazas: «Unidos todos, en cuadro apretado, demandamos paz y reiteramos nuestra disposición al diálogo sin condiciones. El miedo no come aquí».

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó las nuevas sanciones y las calificó de ilegales, extraterritoriales y violatorias de la Carta de las Naciones Unidas. Durante el acto, representantes de la sociedad civil entregaron libros con más de seis millones de firmas de cubanos mayores de 18 años en respaldo a la denuncia del gobierno contra el asedio de Washington.

Una escalada con precedentes históricos

Las amenazas de Trump hacia Cuba evocan momentos críticos de la historia hemisférica, en particular la Crisis de los Misiles de 1962, cuando el posicionamiento de armamento soviético en la isla llevó al mundo al borde de una guerra nuclear. En aquel episodio, fue precisamente la presión naval estadounidense —el bloqueo marítimo decretado por John F. Kennedy— la que marcó el punto más álgido de la confrontación. El despliegue retórico de Trump sobre el USS Abraham Lincoln retoma ese simbolismo, aunque en un contexto radicalmente distinto.