Tres muertos, siete casos identificados y casi 150 personas confinadas a bordo del MV Hondius frente a Cabo Verde. La OMS no descarta transmisión de persona a persona
Las cubiertas casi desiertas. Los pasillos vacíos. Y detrás de cada puerta de camarote, una persona que no puede salir y no sabe cuándo podrá hacerlo. Esa es la vida a bordo del MV Hondius, un crucero de bandera neerlandesa que lleva semanas varado en el Océano Atlántico con un brote de hantavirus que ya cobró tres vidas y mantiene en vilo a la Organización Mundial de la Salud.
Casi 150 personas —pasajeros y tripulación— permanecen confinadas en sus camarotes frente a las costas de Cabo Verde, después de que las autoridades de ese archipiélago africano se negaran a permitir el desembarco por temor al virus. Imágenes obtenidas por The Associated Press muestran el barco prácticamente abandonado en cubierta, con solo unas pocas personas usando mascarillas médicas.
Lo que se sabe: los datos del brote
| DATO | DETALLE |
| Barco afectado | MV Hondius (Oceanwide Expeditions, Países Bajos) |
| Ruta original | Ushuaia, Argentina → Antártida → Atlántico Sur |
| Personas a bordo | 149 (pasajeros y tripulación) |
| Fallecidos | 3: una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán |
| Casos identificados (OMS) | 7 (2 confirmados, 5 sospechosos) |
| Ciudadano británico | En cuidados intensivos en Sudáfrica |
| Nacionalidades a bordo | Incluye 17 estadounidenses |
| Ubicación actual | Frente a Praia, capital de Cabo Verde |
| Evacuación pendiente | Dos tripulantes + familiar de fallecido |
| Alternativa en estudio | Traslado a Las Palmas o Tenerife, España |
“El riesgo para la población general es bajo. No hay motivo para el pánico ni para restringir los viajes.” — Hans Kluge, OMS Europa
¿Cómo llegó el hantavirus a bordo?
El MV Hondius zarpó de Ushuaia, Argentina, hace más de siete semanas. Hizo escala en la Antártida, regresó brevemente a Ushuaia el 1 de abril y luego continuó rumbo al Atlántico Norte, pasando por Santa Elena —territorio británico de ultramar— antes de anclar frente a Praia. Los síntomas en los pasajeros comenzaron a aparecer entre el 6 y el 28 de abril, en forma de fiebre y afecciones respiratorias de rápida evolución.
La hipótesis más manejada por la OMS es que la pareja neerlandesa fallecida se infectó antes de abordar, posiblemente durante actividades en Argentina, país donde el hantavirus es endémico en ciertas regiones. El período de incubación del virus es de una a seis semanas, lo que cuadra con la cronología del brote.
Sin embargo, lo que más preocupa a los epidemiólogos es la posibilidad de que haya habido transmisión de persona a persona a bordo. La Dra. Maria Van Kerkhove, directora de Preparación y Prevención de Epidemias de la OMS, declaró este martes: “Creemos que podría estar produciéndose cierta transmisión de persona a persona entre los contactos más estrechos: el matrimonio, las personas que compartían camarote”.
El virus de los Andes: el único hantavirus que contagia entre humanos
Existen decenas de variedades de hantavirus en el mundo, pero solo una —el virus de los Andes— tiene documentada, aunque de forma limitada, la transmisión de persona a persona. Esta cepa circula principalmente en Chile y Argentina, precisamente el punto de origen del crucero.
La OMS aguarda los resultados de la secuenciación genómica del virus para confirmar de qué cepa se trata. Si se confirma el virus de los Andes y la transmisión entre humanos, el caso podría replantear los protocolos internacionales de medicina de viaje. El médico Scott Miscovich, de Premier Medical Group, declaró a CNN: “Cuando leí esto por primera vez, pensé que se trataba de una errata”, y agregó que de confirmarse la transmisión humano a humano, “cambiará el futuro de la medicina de viajes, las enfermedades infecciosas y la medicina tropical”.
Por el momento, la OMS no eleva la alerta: “No representa una amenaza para la salud pública más amplia”, reiteró Van Kerkhove, aclarando que cualquier posible contagio entre personas habría ocurrido solo en contacto muy íntimo y sostenido.
Cabo Verde cierra la puerta; España, la alternativa
Las autoridades de Cabo Verde enviaron equipos médicos al barco —médicos, cirujanos, enfermeras y especialistas de laboratorio— pero mantuvieron la prohibición de desembarco. La directora nacional de Salud del archipiélago, Ángela Gomes, explicó que la decisión busca garantizar “el máximo nivel de seguridad” para la población local, en una capital, Praia, de menos de 200,000 habitantes.
Ante el bloqueo, Oceanwide Expeditions estudió la posibilidad de navegar hacia las Islas Canarias: el puerto de Las Palmas de Gran Canaria o Tenerife, donde las autoridades sanitarias españolas y holandesas podrían coordinar la evacuación médica de los casos activos. Dos aeronaves especializadas con equipo médico y personal sanitario capacitado esperan órdenes para la evacuación.
A bordo, la OMS mantiene comunicación constante con el barco. Los pasajeros reciben la instrucción de permanecer en sus camarotes y “limitar su riesgo mientras se realizan la desinfección y otras medidas”. La situación es “cuidadosamente monitoreada”, según la organización.
Ángulo Fronterizo
El brote en el MV Hondius tiene un eco directo en la frontera Matamoros-Brownsville. El hantavirus no es ajeno a esta región: en el norte de México y el sur de Texas existen roedores silvestres portadores de variedades del virus, y la frontera registra esporádicamente casos locales, generalmente vinculados a actividades rurales o de campo.
El caso del crucero reactiva una conversación que las autoridades de salud fronterizas —incluyendo los sistemas de salud de Tamaulipas y el Departamento de Salud del Condado de Cameron— deberían monitorear de cerca: la circulación de una cepa con potencial de transmisión persona a persona representa un escenario distinto al hantavirus clásico conocido en la región.
Además, dado que 17 ciudadanos estadounidenses están a bordo del barco, el gobierno de Estados Unidos sigue de cerca las gestiones diplomomáticas y logísticas para su eventual repatriación, lo cual involucra también a consulados y puntos de entrada fronterizos como los del corredor Matamoros-Brownsville.