De acomodar sillas en funciones de boxeo a secretario del CMB: murió Eduardo Lamazón, ‘Don Lama, Lama, Lamita’, a los 70 años

El comentarista argentino que hizo de México su hogar durante más de 50 años dejó un mensaje póstumo a su ‘noble público’: “Diez puntos para todos ustedes.”

El mundo del boxeo mexicano amaneció de luto el 4 de mayo de 2026. Eduardo Lamazón, conocido en todo el país como ‘Don Lama, Lama, Lamita’, murió a los 70 años dejando un legado de cinco décadas dedicadas al pugilismo, primero desde las oficinas del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y después desde las cabinas de TV Azteca.

Originario de Buenos Aires, Argentina, donde nació el 2 de diciembre de 1956, Lamazón fue una figura que construyó su carrera ladrillo a ladrillo, comenzando literalmente desde el piso: acomodando sillas en las funciones de boxeo de su ciudad natal para poder colarse a ver las peleas.

DE LAS SILLAS AL RING… Y DE REGRESO

Su padre era presidente de un club deportivo en el que el boxeo era una de las disciplinas. Desde niño, Lam azón se ofreció a colaborar con los organizadores de las funciones. “Me invitaron los del boxeo para colaborar un poco con ellos y yo me sentí el más feliz y el más importante del mundo porque yo ponía la silla”, contaba con humor en una entrevista para el programa Un round más, conducido por Erik Morales.

El amor por el deporte lo llevó a intentar meterse al ring. No le fue bien. Durante su servicio militar recibió una golpiza que lo convenció de que su lugar no estaba entre las cuerdas, sino frente a un micrófono. Con esa claridad, a los 16 años comenzó a escribir sobre boxeo y tocó la puerta de una radio local en Santa Fe. Ahí lo obligaron a narrar Fórmula 1 y futbol, pero él nunca perdió de vista el cuadrilátero.

“Me pusieron una golpiza. Preferí narrar el boxeo a recibirlo.”
LA CARTA QUE LO CAMBIÓ TODO

Desde joven, Lam azón escribía cartas a las figuras del boxeo mundial. Uno de los pocos que siempre respondía era José Sulai mán, entonces presidente del CMB. El argentino tenía 15 años y ya conocía el reglamento del deporte mejor que muchos adultos. Eso le llamó la atención a Sulai mán.

Años después, viajando con el campeón Carlos Monzón, Lam azón se presentó ante Sulai mán en el lobby de un hotel en Montecarlo. El encuentro fue definitivo. El presidente del CMB lo abrazó y lo invitó a una convención en Sudamérica. A los 23 años, Sulai mán lo contactó para ofrecerle el cargo de secretario ejecutivo del organismo.

En 1979 hizo las maletas y se mudó a México. “Ni de chiste yo pensaba que me iba a quedar toda la vida en México”, recordaba. Se quedó más de 50 años. En el CMB trabajó junto a Sulai mán durante 24 años sin mayores fricciones, participando en decisiones que marcaron al boxeo mundial: el pesaje 24 horas antes de las peleas, la implementación de cuatro cuerdas en el ring y los controles antidopaje.

LA TARJETA DE DON LAMA

En 2002, Carlos Aguilar ‘El Zar del Boxeo’ lo invitó a integrarse al equipo de Box Azteca en TV Azteca. Fue ahí donde nació el personaje que México jamás olvidará: su sección ‘La tarjeta de Don Lama’, en la que calificaba round por round las peleas con un estilo único, mezcla de rigor técnico y calidez humana.

El apodo ‘Don Lama’ fue creación de Christian Martinoli. El célebre ‘Lama, Lama, Lamita’ lo acuñó Carlos Aguilar para presentar sus tarjetas. Julio César Chávez completó la trinidad de transmisiones que definieron una época del boxeo en televisión abierta mexicana.

“México fue el país que me abrió sus puertas cuando más lo necesitaba, que me brindó oportunidades y me dio un hogar durante más de 50 años.”
SU ÚLTIMA TARJETA

Antes de morir, Lam azón dejó escrito un mensaje póstumo que su familia difundió en redes sociales el 4 de mayo. Con la elegancia que lo caracterizó toda su vida, se despidió sin usar la palabra adiós: “Hoy no me dirijo a ustedes con un adiós, sino con un profundo y sincero hasta luego”.

Cerró el mensaje con las mismas palabras con las que cerró cientos de transmisiones de boxeo, las mismas que el público mexicano esperaría cada sábado: “Diez puntos para todos ustedes.”

Mauricio Sulai mán, presidente del CMB, lo despidió como parte de la familia. Julio César Chávez escribió: “Fue un honor compartir contigo en esta vida. Te quiero.” Carlos Aguilar, con quien construyó su legado televisivo, simplemente dijo: “Te extrañaré siempre.”