La frase “Tú eres mío y ella no”, pronunciada por la suegra tras disparar doce veces contra su nuera, abrió un debate psícológico y feminista sobre el apego materno patológico. Los especialistas advierten: ningún diagnóstico explica ni justifica un feminicidio
El bebé tenía ocho meses. La cámara del monitor quedó encendida. Y lo que quedó grabado el 15 de abril de 2026 en un departamento de la colonia Polanco, en Ciudad de México, sacudió a México como pocos casos en años recientes: Carolina Flores Gómez, de 27 años, exreina de belleza de Baja California, fue asesinada a tiros por su suegra, Erika María “N”, de 63 años. Doce disparos. Seis en la cabeza. Seis en el tórax.
Después del crimen, cuando su propio hijo —Alejandro, esposo de Carolina— la encaró con un grito de incredulidad, Erika respondió con una frase que recorrió redes sociales y desató un debate entre psícologos, feministas y comunicadores: “Tú eres mío. Ella me robó”.
Los hechos: cronología del caso
| DATO | DETALLE |
| 15 de abril de 2026 | Feminicidio de Carolina Flores Gómez en departamento de Polanco, CDMX. Video de cámara del bebé capta la secuencia. |
| Víctima | Carolina Flores Gómez, 27 años. Exreina de belleza de Ensenada, Baja California. Madre de un bebé de 8 meses. |
| Presunta feminicida | Erika María “N” (Erika María Herrera), 63 años. Suegra de la víctima. |
| Móvil señalado | Celos posesivos hacia su hijo. Frase documentada: “Tú eres mío. Ella me robó”. |
| Fuga | Abandonó la escena. Su hijo Alejandro retrasa el reporte a autoridades aproximadamente 24 horas. |
| 17 de abril | Juez de control libra orden de aprehensión. Clasificación: feminicidio. |
| 29 de abril | Erika detenida en Caracas, Venezuela (municipio El Hatillo) tras Notificación Roja de Interpol. |
| Estatus actual | Detenida en Venezuela. En proceso de extradición a México. |
¿Qué es el complejo de Yocasta?
El concepto fue acuñado en 1920 por el psicoanalista suizo Raymond de Saussure, alumno de Sigmund Freud y primer presidente de la Federación Psicoanalítica Europea. Saussure lo introdujo como la contraparte materna del Complejo de Edipo: mientras este último describe el apego del hijo hacia la madre, el Complejo de Yocasta describe el apego patológico, posesivo y asfixiante de una madre hacia su hijo varón.
Su nombre proviene de Yocasta, reina de Tebas en la tragedia griega Edipo Rey: la madre que, sin saberlo, se casa con su propio hijo. En la dinámica clínica descrita por Saussure, la madre no necesariamente actúa con conciencia del carácter patológico del vínculo; lo que define el complejo es la incapacidad para reconocer al hijo como un ser autónomo e independiente. El hijo deja de ser una persona y pasa a ser una extensión —o propiedad— de la madre.
“Tú eres mío. Ella me robó.” La frase no describe un crimen pasional. Describe una estructura de pensamiento: la nuera no era una persona; era una amenaza a una posesión.
En la dinámica descrita por especialistas consultados por medios nacionales, la frase de Erika ‘N’ encaja con esa lógica: Carolina Flores no era vista como la esposa de su hijo ni como la madre de su nieto, sino como una “intrusa” que le había “robado” algo que consideró suyo. El Complejo de Yocasta se manifiesta frecuentemente en comportamientos de control, sabotaje de las relaciones del hijo, infantilización del vínculo y manipulación emocional. En su expresión extrema —que los especialistas advierten es infrecuente—, puede conducir a conductas violentas contra quien es percibido como amenaza.
Vinculado a este concepto aparece también el término anglosájón “enmeshment” (enmaranamiento familiar): un estado en que los límites entre los miembros de una familia son tan difusos que cada individuo pierde su identidad separada. En el caso de Alejandro, el hijo que dejó escapar a su madre antes de reportar el asesinato de su esposa, los especialistas apuntan a este concepto para explicar una conducta que la opinión pública juzgó con dureza.
La advertencia de los especialistas: un diagnóstico no explica un crimen
El psícológo David Márquez Verduzco fue claro al ser consultado por UnoTV: “El feminicidio no puede reducirse a un trastorno psicológico; hay situaciones legales y sociales mucho más complejas”. Subrayó que el Complejo de Yocasta y el enmeshment no son diagnósticos clínicos formales —no aparecen en el DSM-5 ni en la CIE-11— y que no existen síntomas específicos que permitan diagnosticarlos como ocurre con otros padecimientos como el trastorno límite de la personalidad.
Esta precaución editorial es fundamental: el uso de categorías psicológicas para explicar la violencia feminicida puede, si no se maneja con rigor, derivar en la naturalización del crimen, la victimización de la agresora o la reducción de una violencia estructural a un problema individual. Los feminicidios no ocurren porque las mujeres sean “obstáculos” en vínculos enfermos; ocurren porque existe una cultura que permite que las mujeres sean tratadas como objetos.
Especialistas en violencia de género destacan que el caso Carolina Flores es un ejemplo extremo de cómo el entorno familiar puede ser el origen de la violencia feminicida, y que el silencio inicial de los testigos y la demora en la denuncia responden a dinámicas de manipulación psicológica que el sistema de justicia también debe investigar.
La captura y el proceso de extradición
Erika María ‘N’ fue localizada el 29 de abril en un departamento en La Cigarra, municipio El Hatillo, en Caracas, Venezuela, tras una Notificación Roja de la Interpol gestionada por la Fiscalía General de la República (FGR) en coordinación con la Fiscalía de la Ciudad de México. El operativo fue ejecutado por el Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana de Venezuela.
El proceso de extradición está en curso. La Fiscalía capitalina ya cuenta con la orden de aprehensión librada el 17 de abril por un Juez de Control, bajo la tipificación de feminicidio —no solo homicidio doloso—, lo que implicó un reconocimiento explícito de que el crimen fue motivado por razones de género. El esposo de la víctima, Alejandro ‘N’, también enfrenta cuestionamientos legales por haber retrasado la denuncia y permitir la fuga de su madre.
Ángulo Fronterizo
Carolina Flores Gómez era originaria de Ensenada, Baja California —ciudad fronteriza del norte de México— y había representado a ese estado en certámenes de belleza. Su muerte revivió una conversación que resuena en toda la frontera norte del país: la violencia de género no tiene un perfil socioeconómico, no distingue entre mujeres con proyección pública y mujeres anónimas, y con frecuencia ocurre dentro del hogar, a manos de personas conocidas.
En Tamaulipas y en el corredor Matamoros-Brownsville, los feminicidios en contexto familiar —perpetrados por parejas, exparejas o familiares políticos— representan una fracción significativa de los casos registrados. La figura de la suegra violenta, el hijo que calla, la nuera que “amenañza” una dinámica familiar disfuncional: son patrones que los sistemas de atención a víctimas de violencia en la región reconocen y que este caso vuelve a poner bajo la lupa.
El caso Carolina Flores también pone sobre la mesa una pregunta incómoda para el sistema de justicia: ¿qué tan preparados están los ministerios públicos, jueces y operadores jurídicos fronterizos para tipificar como feminicidio los crímenes cometidos por mujeres contra mujeres dentro del núcleo familiar? La respuesta, en muchos casos, aún deja mucho que desear.