Agentes de la DEA, coludidos con el narco ante la ‘farsa de guerra’, revelan documentos

Miles de archivos clasificados analizados por AP en 2024 exponen una cultura de corrupción estructural dentro de la agencia antidrogas más poderosa del mundo. Casos documentados incluyen lavado de millones para el CJNG, protección a narcotraficantes y confesiones de que la guerra antidrogas era una farsa.

La Oficina para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) enfrenta una crisis de credibilidad sin precedentes tras la divulgación de miles de documentos secretos en 2024 que exponen una cultura de corrupción interna. Los archivos, analizados por The Associated Press (AP), revelan cómo agentes de la agencia antidrogas más poderosa del mundo convirtieron sus operaciones en una red global de lavado de dinero, lujos, alcohol excesivo y sexo ilícito en países donde la DEA tiene presencia activa, incluido México.

«No puedes ganar una guerra no ganable. La DEA sabe eso y los agentes también. La guerra contra las drogas es un juego… y estábamos jugando un juego divertido.» — José Irizarry, exagente DEA, condenado a 12 años de prisión

El caso que lo dijo todo: Irizarry y el ‘Equipo América’

El caso más emblemático es el del exagente José Irizarry. En 2020, confesó ante el FBI que durante años trabajó con cárteles colombianos para lavar dinero, y que robó millones en bienes confiscados y pagos a informantes, recursos que destinó a una vida de fiestas internacionales, cenas de lujo y trabajadoras sexuales en varios países.

En entrevistas con AP, Irizarry reveló que no actuó solo: varios colegas —incluyendo agentes federales, fiscales e informantes— participaron en su esquema, al que llamaban ‘Equipo América’, una red que operó a través de tres continentes. Fue condenado a 12 años de prisión.

Pero más allá del delito, la justificación que ofreció sacudió Washington: ‘La guerra contra las drogas es un juego… y estábamos jugando un juego divertido’. No como excusa. Como diagnóstico.

Paul Campo: el exagente que armó al CJNG

Si el caso Irizarry fue una bomba, el de Paul Campo fue nuclear. Este exfuncionario de alto nivel de la DEA, con 25 años de carrera, se retiró en 2016 para convertirse, presuntamente, en lo que había combatido toda su vida.

Junto a su cómplice Robert Sensi, de 75 años, Campo fue acusado de acordar lavar aproximadamente 12 millones de dólares para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización designada por Washington como grupo terrorista extranjero. Según la acusación formal:

CargoDetalle
Lavado de dinero12 millones de dólares para el CJNG
Conversión a criptomoneda750 mil dólares en efectivo para el cártel
Tráfico de cocaínaPago por 220 kg destinados al mercado estadounidense (~5 mdd)
ArmamentoFacilitaron compra de drones comerciales y armas de grado militar

Campo y Sensi enfrentan cuatro cargos federales: narcoterrorismo, terrorismo, distribución de narcóticos y lavado de dinero.

El patrón: Bongiovanni, fiestas y chats de WhatsApp

Los casos de Irizarry y Campo no son excepciones aisladas. Los documentos de AP revelan un patrón sistemático que abarca años y continentes:

Joseph Bongiovanni usó su placa activa de la DEA para proteger a amigos que se convirtieron en narcotraficantes en Nueva York. Fue sentenciado a cinco años de prisión.

En 2015, CBS News reveló que varios agentes participaron en fiestas organizadas y pagadas por cárteles colombianos. De diez agentes acusados, siete admitieron los hechos. La sanción máxima impuesta: diez días de suspensión.

Los documentos también exhiben conversaciones de WhatsApp en las que grupos de agentes bromeaban sobre una ‘gira mundial de libertinaje’ a costa del gobierno y los contribuyentes, intercambiando imágenes explícitas. Uno de los participantes en ese chat fue acusado posteriormente de violación en España.

«Tuvimos acceso libre a hacer todo lo que queríamos.» — José Irizarry, sobre la cultura interna del esquema corrupto conocido como Equipo América

El ángulo fronterizo: ¿con quién cooperaba Tamaulipas?

Estas revelaciones no son un asunto distante para Matamoros y Tamaulipas. La DEA ha tenido presencia activa en la frontera noreste de México durante décadas, con acceso a inteligencia sensible de las fuerzas de seguridad locales y federales, coordinación en operativos contra cárteles que operan precisamente en esta región, y una presencia institucional que los discursos oficiales de ambos gobiernos han calificado de indispensable.

Mientras esa narrativa se repetía en foros binacionales, algunos de los agentes que venían a ‘colaborar’ con México ya estaban, según documentos y sentencias firmes, en la nómina del crimen organizado.

La pregunta que estas revelaciones dejan sobre la mesa para la región fronteriza no es menor: la cooperación en seguridad que Washington exigía a México —y que Tamaulipas implementó— ¿en qué medida estuvo comprometida por la corrupción interna de la propia DEA?

Nota editorial: Esta información está basada en documentos obtenidos por The Associated Press en 2024 y en sentencias firmes de tribunales federales de Estados Unidos. No se trata de acusaciones sin respaldo: los casos citados han sido admitidos por los propios involucrados o resueltos mediante condenas judiciales.

Cronología de escándalos documentados

AñoCasoResultado
2015Agentes DEA en fiestas pagadas por cárteles colombianos7 de 10 agentes admitieron hechos; suspensiones de 2 a 10 días
2020José Irizarry condenado por lavado con cárteles colombianos12 años de prisión; reveló red ‘Equipo América’ en 3 continentes
2022–2023Manuel Recio y John Costanzo Jr., colusión con narco mexicanoDeclarados culpables por tribunal federal
2024AP publica miles de documentos secretos de la DEARevelan corrupción estructural en múltiples países
2024–2026Paul Campo y Robert Sensi acusados de apoyar al CJNGCuatro cargos federales: narcoterrorismo, lavado, tráfico, armas