Caso Carolina Flores: revelan supuesta carta de su suegra en la que explica por qué la mató

El documento, encontrado en las notas del celular de Erika N. y filtrado por una influencer, revela celos y posesividad obsesiva hacia su hijo como móvil del feminicidio. La acusada fue detenida el 29 de abril en Venezuela, a donde huyó vía Panamá un día después del crimen

CIUDAD DE MÉXICO — Casi dos semanas después del feminicidio de Carolina Flores Gómez, exreina de belleza de 27 años asesinada el 15 de abril en su departamento en la colonia Polanco, el caso suma un nuevo elemento perturbador: la filtración de una supuesta carta escrita por su suegra, Erika N., en la que la acusada intenta explicar, desde su propia perspectiva, las razones que la llevaron a dispararle a su nuera en al menos 12 ocasiones frente a su propio hijo y al bebé de ambos, de apenas 8 meses de edad.

La supuesta misiva, encontrada en la aplicación de notas del celular de Erika N. y difundida por la influencer colombiana Jostin Montillo, conocida en TikTok como La Parcerita Postin, quien aclaró que utilizó inteligencia artificial para recrear el contenido y no exponer directamente el material original dado lo delicado del asunto, revela una relación marcada por celos intensos, posesividad materna extrema y resentimientos acumulados.

NOTA EDITORIAL: La supuesta carta no ha sido autenticada oficialmente por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México. Fue filtrada por una creadora de contenido que reconoció haberla recreado con inteligencia artificial. Se reproduce aquí como parte del desarrollo noticioso del caso, con las reservas editoriales correspondientes.

Lo que dice la supuesta carta

En el texto, Erika N. se dirige a su hijo Alejandro y describe una serie de agravios que, según ella, justificaron su explosión de violencia. Menciona que Carolina la saludó a ella y al niño Luca sin dirigirle la palabra a ella directamente tras meses sin verse, algo que califica de ‘majadería’. Señala que su nuera le anunció que no volvería a poner un pie en la casa familiar en Ensenada.

Uno de los pasajes más reveladores aborda un episodio relacionado con el bebé recién nacido: Erika N. narra que besó al niño por primera vez sin guantes ni cubrebocas, describiendo el gesto como ‘instinto’, y que Carolina le recriminó haberlo hecho antes que ella, quien había esperado tres meses para ese momento. ‘Me reclamó que besara a Alexito aquella vez y, por más que le expliqué que fue instinto por primera vez haber sentido sin guantes y sin cubrebocas, me dijo que ella había aguantado de besarlo tres meses, que le había repateado que yo lo hiciera primero’, se lee en el fragmento filtrado.

Hacia el final del texto aparece la frase más impactante del documento: ‘Sé que nunca me perdonarás y que tu familia se verá dañada con esto.’ Especialistas en violencia de género que han analizado el caso señalan que la carta refleja un patrón típico de control maternal extremo, donde la nuera es percibida como una amenaza a la relación posesiva entre madre e hijo.

«Tu familia es mía. Tú eres mío, ella no.» — Palabras de Erika N. a su hijo Alejandro, captadas por la cámara de seguridad del departamento segundos después del feminicidio.

El crimen: todo grabado por una cámara de bebé

El feminicidio de Carolina Flores quedó registrado por una cámara que la propia víctima había instalado en su hogar para monitorear a su bebé. El video, difundido por medios como Grupo Reforma, muestra a Erika N. disparando contra su nuera en al menos 12 ocasiones en la cocina del departamento, mientras Alejandro se encontraba en otra habitación con el bebé en brazos.

Tras escuchar los disparos, el esposo se acercó y le reclamó a su madre: ‘¿Qué hiciste, loca?’ La respuesta de Erika N., también captada en el audio, quedó grabada como una de las frases más perturbadoras del caso: ‘Nada, me hizo enojar. Tu familia es mía. Tú eres mío, ella no.’

Después de los hechos, la suegra dejó el arma en la cocina, tomó sus pertenencias y abandonó el departamento en taxi. Alejandro Sánchez no denunció el asesinato hasta el día siguiente. Según declaraciones recabadas en la investigación, el retraso habría estado relacionado con el temor de perder la custodia de su hijo.

Cronología del caso

FechaHecho
15 de abril, 2026Carolina Flores es asesinada en su departamento en Polanco, CDMX
16 de abril, 2026Alejandro denuncia el crimen ante la Fiscalía, un día después. Erika N. ya había huido vía Panamá
22 de abril, 2026Se difunde el video de la cámara de bebé que muestra el ataque. La Fiscalía CDMX reclasifica el caso como feminicidio
23 de abril, 2026Interpol emite ficha roja internacional para localizar a Erika N.
24 de abril, 2026Se intensifican investigaciones sobre la posible complicidad de Alejandro
29 de abril, 2026Erika N. es detenida en Caracas, Venezuela. Proceso de extradición en marcha
30 de abril, 2026Se filtra la supuesta carta escrita por Erika N. en las notas de su celular

El esposo: de testigo a posible cómplice

Alejandro Sánchez Herrera, esposo de Carolina y testigo presencial del feminicidio, enfrenta una investigación paralela que podría convertirlo en imputado. Blanca Ivonne Olvera Lezama, investigadora de la UNAM especializada en seguridad pública y feminicidio, señaló que existen elementos jurídicos para que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México lo acuse de feminicidio culposo, bajo el Artículo 22, que establece responsabilidad para quienes ‘dolosamente presten ayuda o auxilio al autor para su comisión’.

El punto crítico es que Alejandro no solo tardó 24 horas en denunciar el crimen, sino que permitió que su madre escapara del departamento y, de acuerdo con las investigaciones, facilitó su fuga del país. La Fiscalía considera que pudo haber impedido la huida de Erika N. y no lo hizo.

El posible móvil económico: millones de dólares

La familia de Carolina Flores rompió el silencio para revelar lo que, según ellos, está detrás del crimen. Javier, tío paterno de la víctima, declaró al canal de YouTube Mafian que en 2024, Carolina recibió una indemnización millonaria, que algunos medios estiman en alrededor de 2 millones de dólares, como resultado de una demanda que interpuso tras la muerte de su padre en un casino de San Diego, California, en 2022.

‘Fue un plan con maña, de ambas partes, de este Alejandro y de su mamá para quedarse con eso’, aseguró el tío. El dato que la familia considera más incriminatorio: Erika N., la suegra ahora detenida, estuvo presente cuando Carolina fue a firmar los documentos de la indemnización. ‘Fue la señora Erika quien estuvo con ella cuando fue a firmar los papeles’, reiteraron los familiares. El monto exacto de la compensación no ha sido confirmado oficialmente.

La familia de Carolina señala que Erika N. estuvo presente cuando la víctima firmó los documentos de una indemnización millonaria recibida en 2024. Para los tíos de Carolina, eso convierte el crimen en un acto premeditado: ‘Fue un plan con maña.’

La detención en Venezuela y el proceso de extradición

Erika N. fue capturada el 29 de abril de 2026 en Caracas, Venezuela, gracias a la cooperación entre la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México e Interpol. La mujer había salido de México el 16 de abril, un día después del crimen, utilizando una ruta que incluyó Panamá. En Venezuela fue detenida inicialmente por una ‘falta administrativa’ mientras se concretaba la alerta internacional.

La Fiscalía de la CDMX trabaja actualmente en el proceso de extradición. México y Venezuela tienen un tratado de extradición, aunque los tiempos y condiciones del proceso pueden extenderse varios meses. Por ahora, Erika N. permanece bajo custodia en Venezuela mientras avanzan las gestiones diplomáticas.

El ángulo fronterizo: violencia de género y alerta en la región

El caso de Carolina Flores, nacida en Estados Unidos y criada en Ensenada, Baja California, resuena con especial intensidad en la región fronteriza. Carolina contaba con ciudadanía americana, y fue precisamente esa condición la que le permitió litigar con éxito la demanda por la muerte de su padre en San Diego.

En Tamaulipas, como en el resto de México, los feminicidios cometidos en el entorno familiar —muchos de ellos invisibilizados o denunciados con retraso— siguen siendo una crisis de seguridad pública sin resolver. El caso de Carolina pone de manifiesto la vulnerabilidad de las mujeres incluso en zonas residenciales de alto nivel, y la importancia de los sistemas de monitoreo doméstico, que en este caso resultaron ser la evidencia definitiva para la reclasificación del crimen como feminicidio.

La exigencia de justicia que arrancó en Ensenada, donde se realizaron marchas multitudinarias, se convirtió en un eco que llegó hasta Venezuela y que hoy mantiene a la opinión pública pendiente del proceso de extradición de la acusada.