El huachicol fiscal le cuesta a México más de 170 mil millones de pesos al año, según estimaciones de PETROIntelligence, y no tiene nada que ver con perforar ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex). Es un delito de cuello blanco que opera desde la aduana, no desde el subsuelo.
EL ORIGEN DEL NOMBRE
El término “huachicol” no nació con el robo de combustible. Su origen se remonta al tráfico de alcohol adulterado: la Academia Mexicana de la Lengua aún recoge esa acepción original, una bebida —generalmente de caña— adulterada con alcohol.
En los años 2000, en pleno auge del robo de combustible a los ductos de Pemex, los medios comenzaron a llamar “huachicoleros” a los responsables, tomando prestado el nombre del contrabando de alcohol para describir el nuevo fenómeno.
Cuando años después apareció una variante distinta —sin perforar tuberías, sino falsificando documentos aduaneros— el término simplemente se amplió con un apellido: huachicol fiscal, para distinguirlo del huachicol tradicional.
CÓMO EMPEZÓ: LA REFORMA ENERGÉTICA DE 2013
La práctica se remonta al sexenio de Enrique Peña Nieto (2012–2018). Con la reforma energética de 2013 se abrió la importación de combustibles a empresas privadas, con el objetivo de crear un mercado de competencia tras el fin del monopolio de Pemex. La nueva legislación, sin embargo, tenía vacíos, y la vigilancia operativa del Estado sobre esa actividad apenas estaba naciendo.
Algunos operadores aprovecharon esas condiciones para montar esquemas de evasión: importar gasolina y diésel declarándolos bajo fracciones arancelarias distintas, o mediante permisos temporales que no correspondían al producto real, evadiendo así el pago del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Claves del caso
• Origen del término: contrabando de alcohol adulterado, no combustible.
• Inicio de la práctica: 2013, bajo la reforma energética del gobierno de Enrique Peña Nieto.
• Método: manipulación de fracciones arancelarias y permisos de importación para evadir el IEPS.
• Impacto estimado: más de 170 mil millones de pesos anuales, según PETROIntelligence.
• Rutas señaladas por la ANAM: Tampico, Matamoros y Nuevo Laredo (Tamaulipas), además de Ciudad Juárez (Chihuahua).