Un estudio publicado en la revista científica Nature Communications encendió las alarmas al encontrar que la suplementación con creatina puede activar un mecanismo que favorece la metástasis en modelos experimentales con ratones y en un pequeño grupo de voluntarios humanos. Sin embargo, especialistas consultados por medios especializados advierten que las conclusiones no deben extrapolarse sin matices al uso deportivo cotidiano de este suplemento.
Qué encontró el estudio
La investigación, titulada «Exogenous creatine supplementation promotes tumor metastasis via megakaryocyte creatine kinase B-STAT5B signaling», encontró que la creatina no ataca directamente a las células tumorales, sino que estimula a los megacariocitos —las células responsables de producir plaquetas— para generar plaquetas «hiperactivadas». Estas plaquetas, a su vez, facilitan que las células tumorales circulantes sobrevivan en el torrente sanguíneo y logren diseminarse hacia otros órganos, es decir, favorecen el proceso de metástasis.
El mecanismo molecular detrás del hallazgo
Los investigadores identificaron una ruta de señalización específica: el transportador de creatina (SLC6A8) activa la enzima creatina cinasa B (CKB), que fosforila de forma no convencional a la proteína STAT5B. Esto provoca que dicha proteína se traslade al núcleo de la célula y active genes relacionados con receptores plaquetarios —identificados como GP6 y P2RY12—, aumentando la actividad y capacidad de agregación de las plaquetas.
Cómo se realizó el experimento
En modelos animales, los investigadores utilizaron ratones con melanoma, cáncer colorrectal y carcinoma de Lewis, bajo dos enfoques: inyección intravenosa directa de células tumorales (modelo de metástasis de células circulantes) y un modelo de metástasis espontánea. La creatina se administró disuelta en el agua de consumo, a dosis descritas por los autores como «clínicamente relevantes», alcanzando concentraciones circulantes de aproximadamente 200 micromoles tras siete días.
En el componente humano del estudio, 11 voluntarios jóvenes y sanos consumieron 20 gramos diarios de creatina durante 14 días —una dosis considerablemente superior a la recomendación estándar de suplementación deportiva, de entre 3 y 5 gramos al día—, alcanzando niveles de creatina circulante superiores a 150 micromoles, similares a los observados en los ratones del experimento.
Las críticas y matices de los especialistas
Susan Hewlings, consultora especializada en ciencia de la nutrición, señaló que el titular con el que se difundió el estudio exagera el alcance real de los hallazgos. Entre las limitaciones que identificó están: el uso de un modelo de «metástasis forzada» —inyectar células cancerosas directamente en el torrente sanguíneo de los ratones—, que no refleja cómo ocurre naturalmente el proceso en humanos; y que los 11 sujetos humanos del estudio eran jóvenes y saludables, un perfil que no representa a las poblaciones con mayor riesgo real de cáncer, como personas mayores o pacientes oncológicos.
Hewlings fue enfática: «decir que la creatina causa crecimiento tumoral es una gran exageración», considerando el amplio historial de seguridad que respalda a este suplemento tras décadas de uso e investigación.
En la misma línea, el médico Wayne Heidenreich subrayó que «no existe evidencia de que la creatina cause cáncer» y que los estudios clínicos disponibles no han demostrado un aumento en enfermedades metastásicas asociado a su consumo en humanos. Recomendó, sin embargo, que este hallazgo se tome como una oportunidad para reforzar los controles oncológicos regulares, particularmente en personas con antecedentes de cáncer.
Lo que reconocen los propios autores
Los propios investigadores del estudio admiten en el artículo que «el número de datos humanos es preliminar» y que se requiere investigación adicional en varios frentes: la relación entre la hiperactividad plaquetaria descrita y el riesgo de eventos trombóticos, la variabilidad de la respuesta a la creatina entre distintos tipos celulares, y el posible papel de otras enzimas —además de la creatina cinasa B— en la fosforilación de STAT5B.
Conclusión
El estudio no es evidencia de que la creatina cause cáncer, pero sí describe un mecanismo biológicamente plausible que podría acelerar la metástasis en personas que ya tienen un tumor activo, bajo dosis y condiciones experimentales muy específicas que no corresponden al uso deportivo habitual de este suplemento, ya sea en dosis o en el perfil de quienes lo consumen. Para la población general que utiliza creatina a las dosis estándar recomendadas, el consenso de los especialistas es que no hay motivo de alarma; la recomendación de cautela aplica, sobre todo, a personas con antecedentes oncológicos o factores de riesgo elevados, quienes deberían consultarlo con su médico antes de suplementarse.