Mientras decenas de delegaciones abandonaron la Asamblea General de la ONU durante el discurso de Benjamin Netanyahu y miles de manifestantes protestaban en las calles de Nueva York, Donald Trump guardó silencio público sobre el episodio. El presidente estadounidense no emitió declaraciones directas sobre el vacío en el salón de la ONU ni sobre las protestas, aunque su gobierno ya había fijado postura semanas antes sobre el trasfondo del conflicto: la orden de arresto internacional contra el propio Netanyahu.
Lo que pasó en la ONU
Cuando Netanyahu tomó la palabra ante la Asamblea General, la mayoría de las delegaciones de los 193 países miembro se levantaron y abandonaron el salón. El primer ministro israelí esperó varios minutos observando la salida antes de continuar, y solo se mantuvieron sentados representantes de Estados Unidos, algunos países europeos, Panamá y Paraguay, en un recinto prácticamente vacío. Ya en el podio, Netanyahu reaccionó con dureza: «Si hay más cobardes morales que todavía no se han ido, por favor, váyanse ahora», calificando a quienes se retiraron de «cobardes morales e hipócritas».
En su intervención, Netanyahu rechazó las acusaciones de genocidio en Gaza calificándolas como «la mentira más grande del siglo» y defendió las operaciones militares de Israel como un acto de autodefensa tras los ataques de Hamas del 7 de octubre. También respondió directamente al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien había insistido públicamente en que se ejecutara la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) contra el mandatario israelí: «Trataste de silenciarme. Pues bien, no puedes silenciarme», le dijo desde el podio, además de acusarlo de «antisemita».
Las protestas en las calles de Nueva York
Afuera de la sede de la ONU, miles de manifestantes corearon consignas como «No a la guerra, no al ICE, Palestina libre». Más de 100 personas fueron detenidas por bloquear accesos en actos de desobediencia civil, entre ellas las actrices Susan Sarandon y Hannah Einbinder, y la exmilitar Chelsea Manning. Horas más tarde se sumó una segunda marcha de cerca de 2,000 personas, encabezada por las organizaciones Jewish Voices for Peace y Palestinian Youth Movement.
El silencio de Trump
Pese a que Netanyahu lo elogió abiertamente desde el podio —»no tenemos un amigo más grande que el presidente Trump», dijo, agradeciéndole el respaldo en operaciones militares conjuntas contra Irán—, Trump no emitió ninguna declaración pública reaccionando al abandono masivo de delegados ni a las protestas registradas en las inmediaciones de la ONU. La única reacción documentada del lado del gobierno estadounidense durante el propio episodio provino de su secretario de Estado, Marco Rubio, en torno a la disputa por el posible arresto de Netanyahu.
Lo que sí había dicho antes el gobierno de Trump
Semanas antes del discurso de Netanyahu en la Asamblea General, el propio Trump ya había fijado postura sobre el tema que detonó buena parte del repudio en su contra: la orden de detención de la CPI en su contra por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad, emitida el 21 de noviembre de 2024. El 20 de julio, a través de Truth Social, Trump aseguró que Netanyahu «no será arrestado, de ninguna manera, forma o modo, mientras esté en los Estados Unidos de América», en un mensaje donde también destacó la colaboración israelí en operaciones contra Irán.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio ha encabezado una campaña diplomática para «desmantelar» a la Corte Penal Internacional, a la que acusa de representar «una amenaza intolerable para la soberanía estadounidense», argumentando que el organismo se arroga una autoridad indebida sobre militares y funcionarios de Estados Unidos.
El origen de la disputa con Mamdani
El choque entre Netanyahu y el alcalde de Nueva York no es nuevo: desde julio, Mamdani había calificado públicamente a Netanyahu como «criminal de guerra» y afirmado que no era bienvenido en la ciudad, pidiendo al gobierno federal —no a la alcaldía, que carece de autoridad legal para hacerlo— que ejecutara la orden de arresto de la CPI durante su visita a la Asamblea General. Tras el discurso de Netanyahu en septiembre, Mamdani insistió en la vigencia de la orden: «Ninguna mentira puede cambiar el hecho de que sigue sujeto a una orden de arresto de la CPI», en referencia a los presuntos crímenes cometidos durante la ofensiva en Gaza.
El trasfondo
El silencio de Trump ante el episodio contrasta con la postura activa que su gobierno ha mantenido en meses recientes para blindar a Netanyahu frente a la justicia internacional, tanto por la vía de garantizar que no será detenido en territorio estadounidense, como por la ofensiva diplomática de Rubio contra la CPI. Para muchos analistas, ese respaldo de fondo —aunque no se haya traducido en un comentario público sobre el repudio en la ONU— explica por qué Netanyahu continúa presentando a Estados Unidos como su principal aliado, pese al aislamiento diplomático que evidenció el vacío del salón de la Asamblea General.