Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obtuvo ingresos por al menos 2,200 millones de dólares durante 2025, su primer año completo de vuelta en la Casa Blanca, de acuerdo con la declaración financiera anual presentada ante la Oficina de Ética Gubernamental (OGE) de ese país.
La cifra representa un salto drástico frente a los 622 millones de dólares que sus empresas generaron en 2024, antes de que regresara a la presidencia. El principal motor de este crecimiento fueron los negocios de criptomonedas de la familia Trump, que aportaron alrededor de 1,400 millones de dólares, impulsados en buena medida por la venta de una participación del 49 por ciento de World Liberty Financial a una firma de inversión vinculada al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos.
A esto se sumaron 635 millones de dólares por concepto de la moneda digital $TRUMP, lanzada días antes de su investidura, así como más de 500 millones de dólares provenientes de sus clubes de golf y complejos turísticos. Mar-a-Lago, su propiedad en Florida, generó por sí sola 77 millones de dólares, un incremento del 50 por ciento respecto al año anterior, impulsado por la afluencia de jefes de Estado y empresarios que buscaron cercanía con el mandatario.
El reporte también documenta ingresos por concepto de propiedades y proyectos internacionales de la Organización Trump en países como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Rumania y Catar, además de ventas de mercancía de marca —relojes, biblias, tenis y perfumes— y acuerdos con medios y tecnológicas como Meta, Alphabet, ABC, CBS y X, relacionados en parte con litigios previos sobre cobertura mediática.
La Casa Blanca rechazó cualquier señalamiento de conflicto de intereses. Su vocera, Anna Kelly, defendió que ni Trump ni su familia han incurrido en irregularidades. El propio presidente minimizó las preguntas sobre el tema: “Nunca hablo con ninguna de las personas que manejan el dinero”, declaró ante periodistas, aunque el diario The New York Times ha reportado previamente que se reúne al menos una vez al año con sus asesores financieros.
Legisladores demócratas cuestionaron el origen de varios de estos ingresos, en particular los vinculados a criptomonedas y a acuerdos con gobiernos extranjeros que, en algunos casos, negociaban simultáneamente con la administración estadounidense temas de aranceles y cooperación militar, lo que ha reavivado el debate sobre los límites entre la función pública y los negocios privados del presidente.