La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) dió inicio formal al ensamblaje del cohete que llevará a astronautas de regreso a la Luna en la misión Artemis III, programada para mediados de 2027. El punto de partida de este proceso fue la llegada al Centro Espacial Kennedy, en Florida, de la etapa central del cohete Space Launch System (SLS): la pieza más grande, potente y estratégica de todo el sistema de lanzamiento. La etapa central fue transportada desde el Centro de Ensamblaje Michoud, en Nueva Orleans, Luisiana, mediante una barcaza especializada a través del Golfo de México. Su llegada a Florida marca el arranque de una fase técnica que durará varios meses y culminará con el cohete completamente integrado y listo para el despegue.
El cohete más potente de la NASA
El SLS es el cohete más potente jams construido por la NASA. Su etapa central mide 65 metros de altura y está equipada con dos tanques de propulsor que contienen más de 280 mil litros de combustible líquido superenfriado —hidrógeno y oxígeno líquido—. Durante el despegue, la etapa central será unida a cuatro motores RS-25 y a dos propulsores sólidos fabricados por Northrop Grumman, transportados por tren desde Utah. Ese conjunto aportará más del 75 por ciento del empuje necesario para sacar la nave de la atmósfera terrestre.
La etapa central fue diseñada y ensamblada por Boeing en las instalaciones de Michoud. Las computadoras de vuelo que la integran actuarán como el cerebro del cohete durante todas las fases del ascenso, coordinando en tiempo real los sistemas de propulsión, navegación y seguridad.
El SLS generará más de 2 millones de libras de empuje al despegar, suficiente para enviar la cápsula Orión y a su tripulación más allá de la órbita terrestre.
La misión Artemis III: el regreso al suelo lunar
Artemis III será la primera misión tripulada de la NASA en intentar aterrizar en la superficie lunar desde la última vez que un ser humano pisó la Luna, en diciembre de 1972, durante la misión Apolo 17. El destino previsto es el polo sur lunar, una zona inexplorada que concentra el interés científico mundial por la presencia potencial de agua en estado sólido en sus cárteres permanentemente en sombra.
A diferencia de las misiones Apolo, Artemis III no descenderá directamente a la Luna desde la Tierra. El plan contempla que la cápsula Orión realice primero una maniobra de acoplamiento en órbita terrestre o lunar con uno de los módulos de aterrizaje desarrollados por empresas privadas —Starship de SpaceX o Blue Moon de Blue Origin—, desde donde los astronautas completarán el descenso a la superficie.
SpaceX y Blue Origin: los retos del aterrizaje
Tanto SpaceX como Blue Origin se encuentran en fases avanzadas de desarrollo de sus respectivos módulos de aterrizaje, aunque ambas empresas enfrentan obstáculos técnicos considerables. Starship, la nave insignia de SpaceX, se prepara para su décimo segundo vuelo de prueba, equipado con el nuevo motor Raptor 3, pero aún debe demostrar su capacidad para operar en condiciones de vuelo lunar y reabastecer combustible fuera de la Tierra, un requisito indispensable para la misión.
Por su parte, Blue Moon de Blue Origin avanzó con un enfoque más cauteloso: el vehículo Mark-1 completó pruebas en cámara de vacío y regresa ahora a Florida para su primer lanzamiento de prueba, aunque un inconveniente reciente con el cohete New Glenn podría provocar demoras. La NASA no ha descartado utilizar ambos módulos en la misma misión si el calendario lo permite.
El contexto: de Artemis II a Artemis III
El anuncio del ensamblaje llega apenas un mes después del exitoso despegue de Artemis II, que se produjo el 1 de abril de 2026 desde el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy. Esa misión, tripulada por los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, llevó por primera vez desde 1972 a seres humanos más allá de la órbita terrestre baja en un sobrevuelo alrededor de la Luna, validando los sistemas de propulsión, navegación y soporte vital que ahora se utilizarán en Artemis III.
La NASA planea reducir el intervalo entre misiones a aproximadamente diez meses en la próxima década, frente a los tres años y medio que separaron Artemis I de Artemis II. El objetivo a largo plazo es establecer una base humana permanente en la superficie lunar antes de 2032, y usar esa infraestructura como trampolín para futuras misiones tripuladas a Marte.
El presidente Donald Trump respaldó el programa en recientes declaraciones: «Lanzaremos Artemis III en 2027 y reservaremos dos oportunidades en 2028 para que los astronautas regresen a la superficie lunar».