Investigadores de la UNAM, en colaboración con la Universidad de Stanford, desarrollaron tres nuevos antibióticos a partir de la biodiversidad mexicana. Ya cuentan con patente en México y Sudáfrica; el siguiente paso son los ensayos clínicos
Ciudad de México. — Dos de los elementos más representativos de la naturaleza y la gastronomía mexicana — el veneno de alacrán y el chile habanero — se han convertido en la base de tres nuevos antibióticos desarrollados por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con potencial para combatir algunas de las bacterias más peligrosas y resistentes del planeta. Los hallazgos, publicados por la Gaceta UNAM y respaldados por patentes en México y Sudáfrica, representan uno de los avances más relevantes de la ciencia mexicana en materia de salud pública en años recientes.
El contexto es crítico: la resistencia bacteriana a los antibióticos convencionales se ha convertido en una emergencia sanitaria global. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los patógenos resistentes dificultan el tratamiento de enfermedades comunes y elevan la mortalidad de forma alarmante. Solo la tuberculosis afectó a más de 10.7 millones de personas en 2024 y provocó 1.23 millones de muertes. Es en ese escenario donde la ciencia mexicana encontró respuestas en su propio territorio.
El alacrán de Veracruz contra la tuberculosis
El primer frente de investigación partió del veneno del alacrán Diplocentrus melici, una especie originaria de Veracruz. El doctor Lourival Possani Postay, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM campus Morelos, logró aislar del veneno dos moléculas denominadas benzoquinonas. Su característica más llamativa: al entrar en contacto con el aire, cambian de color.
Lejos de ser una curiosidad visual, esa transformación fue la clave para identificar su potencia bioquímica. La molécula azul demostró una alta efectividad contra la Mycobacterium tuberculosis, el patógeno causante de la tuberculosis. La molécula roja, por su parte, actúa contra el Staphylococcus aureus, bacteria responsable de cuadros graves de meningitis, sepsis e infecciones cutáneas severas en entornos hospitalarios, especialmente en pacientes con sistemas inmunológicos debilitados.
“Del veneno del alacrán conseguimos aislar dos moléculas llamadas benzoquinonas que al contacto con el aire cambian de color.” — Dr. Lourival Possani Postay, Instituto de Biotecnología, UNAM
La investigación fue desarrollada en colaboración con el doctor Rogelio Hernández Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y con Richard Zare, de la Universidad de Stanford. Mediante esa alianza, los científicos lograron la síntesis artificial de los compuestos, lo que abre la puerta a su producción a escala industrial. Los estudios también revelaron que la benzoquinona azul puede eliminar otra bacteria extremadamente resistente en hospitales: la Acinetobacter baumannii.
El chile habanero y su péptido secreto
En paralelo, otro equipo del mismo Instituto de Biotecnología de la UNAM, liderado por el doctor Gerardo Corzo Burguete en colaboración con el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), descubrió en el chile habanero (Capsicum chinense Jacq.) un compuesto con propiedades antimicrobianas de alto valor terapéutico.
Del habanero extrajeron un péptido llamado defensina J1-1, a partir del cual desarrollaron un proceso biotecnológico para producir un nuevo antibiótico denominado XisHar J1-1. El blanco principal de este compuesto es la Pseudomonas aeruginosa, una bacteria catalogada por la OMS como de alta prioridad dado que ha desarrollado resistencia a prácticamente todos los antibióticos convencionales. Además, los investigadores reportan que el XisHar J1-1 también podría ser efectivo contra ciertos hongos patógenos.
El proceso de producción es biotecnológicamente sofisticado: primero se obtiene una bacteria modificada genéticamente que genera la defensina J1-1; luego esa bacteria se cultiva mediante fermentación sumergida, una técnica ampliamente utilizada en la industria farmacéutica para producir compuestos a grandes volúmenes y con costos controlados.
Patentes, nanopartículas y el camino a la clínica
Los tres nuevos antibióticos — las dos benzoquinonas derivadas del alacrán y el XisHar J1-1 del habanero — ya cuentan con patentes registradas en México y Sudáfrica. Sin embargo, como suele ocurrir en la investigación científica de alto nivel, el camino de los laboratorios a las farmacias aún es largo.
Los siguientes pasos obligatorios son los ensayos preclínicos y clínicos, fases que requieren una inversión considerable y la participación activa de la industria farmacéutica. En paralelo, los científicos trabajan en el desarrollo de nanopartículas que permitan estabilizar las moléculas del alacrán y facilitar su administración segura en el organismo humano, un reto técnico que es clave para su viabilidad como medicamento de uso masivo.
“El problema de las bacterias resistentes a los antibióticos se ha incrementado en los últimos años y seguirá así en el futuro. Resulta fundamental apoyar proyectos de investigación enfocados en el descubrimiento de nuevas moléculas.” — Dr. Gerardo Corzo Burguete, Instituto de Biotecnología, UNAM
Ángulo Fronterizo | Matamoros – Brownsville
Para la región fronteriza Matamoros–Brownsville, este avance científico tiene una resonancia especial. La resistencia bacteriana y las infecciones hospitalarias son una amenaza real en los sistemas de salud a ambos lados del río Bravo. En Tamaulipas, donde el acceso a medicamentos de última generación es limitado fuera de los grandes centros urbanos, el desarrollo de nuevos antibióticos accesibles y producidos con insumos mexicanos podría representar una diferencia crítica para la población fronteriza.
El chile habanero, cuyo cultivo se concentra en la península de Yucatán pero cuyo consumo es parte de la cultura gastronómica del noreste mexicano, adquiere con este descubrimiento una dimensión insospechada: de la mesa al laboratorio, y del laboratorio potencialmente a los hospitales. El alacrán, especie ampliamente presente en Tamaulipas y que representa un riesgo cotidiano para muchas familias de la región, revela así una cara radicalmente distinta: la de un aliado inesperado de la medicina moderna.
La transferencia tecnológica y el respaldo de la industria farmacéutica serán determinantes para que estos descubrimientos lleguen a quienes más los necesitan. Noticias Frontera dará seguimiento al avance de los ensayos clínicos.